Antonio Reyes nace en Icod el Alto (Realejos - Tenerife) en el año 1927.

Antonio Reyes escribe sus primeros versos hacia 1945. Estudiaba cuarto curso de Bachillerato y hacía meses que se había trasladado a La Laguna desde Icod el Alto (Realejos), su pueblos natal. Tenia entonces 18 años.

Su afición a la literatura nace con la amistad de un joven muchacho -Belisario- moreno, de baja estatura, de ojos expresivos, escritor a ratos y perdidamente romántico. Reyes lee a casi todos los poetas del XIX español; también a diversos escritores franceses. Siente especial predilección por la obra literaria de Espronceda - sabe de memoria el Canto a Teresa - y hace de las rimas de Becquer una especie de breviario íntimo. Sus versos de esta primera época son netamente románticos. Versos escritos con cierta facilidad. Con predominio absoluto de la forma. Su expresión se hace a veces artificiosa y su temática es falsa. Quizás estos primeros momentos del quehacer poético de Reyes - inevitables para quien empieza a escribir a la sombra romántica - debieran silenciarse. Pero son precisamente ellos los que nos dan la clave de su personalidad. Porque Antonio Reyes en un momento de su vida, al enfrentarse con un panorama poético hasta entonces totalmente desconocido para él rompe su viejos moldes, se libera de su falsa poética e inicia un camino enteramente nuevo.

Este cambio produce en Antonio Reyes una quiebra de valores espirituales. Se ha encontrado de pronto con un ancho horizonte insospechado. En este cambio está el hallazgo de sí mismo. Su poesía se hace hondamente humana. Late en ella una intensa preocupación existencial.

Antonio siente también una gran pasión por el Teatro. Como autor y como actor. Escribió varias obras, todas ellas inéditas. Como actor está su ininterrumpida presencia en el TEU de La Laguna. Pocos días antes de su muerte interpretó el primer papel del drama de Gimenez Arnau, "Murió hace quince años", estrenada en el teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife; última actuación de una larga serie que se inicia en el pequeño Teatro de A.C.F. de La Laguna.

Su muerte - 27 años rotos inesperadamente - llegó a la Isla a través de una vulgar nota de sucesos: "infortunado joven...", "desgraciado accidente..." La Isla sin embargo había perdido un poeta. Un poeta al que ignoraba. Sus recitales poéticos en el Ateneo y en la Casa del Estudiante, sus publicaciones en "Nosotros" la voz universitaria de las Islas. Nada de eso contaba. Antonio Reyes no era un poeta "oficial". Quizá porque nunca concurrió a unos Juegos Florares.

Antonio seguirá viviendo con nosotros, mientras le sabemos ya eternamente inmóvil, con los ojos clavados en las estrellas últimas.

© Eliseo Izquierdo.