Prólogo

 
 

"Reflejos del Alma" contiene en sí mismo, el pensamiento adscrito al sentimiento. El verso, única vía de escape para expresar el sentir de un poeta refleja la vocación inexcusable de ir más allá del contenido de la frase hecha.

Porque el alma no admite otro interlocutor que el alma y sólo aquellos que estén predispuestos a ser receptores de sentimientos son capaces de descifrar el contenido de un poema.

La idiosincrasia del mundo materialista en que vivimos conlleva a que el poeta sienta la necesidad de exponer el sentimiento como único valor capaz de integrar al ser humano, sentimiento innato y que hemos descuidado a lo largo de nuestra existencia.

El amor no es moneda de cambio. Va implícito en nosotros. La intensidad del reflejo del alma es proporcional a las vivencias de cada uno y ello no es otra cosa que el sentimiento vivo del amor hacia los demás. “El alma existe cuando el amor anida en ella”.

©María del Carmen Abreu Delgado