| Amor.
Dijiste que era.
Lo que tu alma sentía.
Y al retomar la vereda.
Tus flores ya no crecían.

Marchitáronse las rosas.
De colores, en antaño.
Y senderos transitados.
Convirtiéronse en extraños.

Amor. Dijiste que era.
Yo debía venerarlo.
Mas, la ermita de tus sueños.
Ya no era santuario.

Tú versaste tu sentir.
A la puerta de un altillo.
Y cantaste tus amores.
Cual si fueras pajarillo.

Con el trigo. Ya maduro.
Y los campos florecidos.
Fuiste viento huracanado.
Que formaba remolinos.

Amor. Dijiste que era.
Todo yermo. Todo brechas.
El cariño que sentías.
Hoy es campo sin cosechas.
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