| Rotunda
como el llanto, florecí.
De ecos germiné en la saciedad.
Y al paso de los años, recabé.
Que el tiempo me debía de pasar.

Ansioso y transitorio fue tal vez.
Celoso me debía de tener.
Mas, ligero como pluma se me fue.
Sin yo poderlo acaso, retener.

Qué día y qué hora señalar.
Qué marca yo debía de esculpir.
Dejando como prueba en un lugar.
La física manía de existir.

Si acaso yo pudiera controlar.
La forma de frenar la rapidez.
El tránsito que obliga a caminar.
Sería una manera de volver.
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