| Varó la
barca de mis sueños
en el mar de la esperanza.
Me adormecí.

Llegó la noche y no levé anclas.
Quise permanecer allí.

No me importó la tormenta,
ni el silencio profundo
de la soledad.

En el vaivén de mis pensamientos,
salpicados por frías olas de inquietud,
un extraño sentimiento
hizo que me estremeciera.

No sabía si remar contracorriente
o dejar que las olas me apartasen de ti.
Para qué remar, pensé.

Mejor ahogarme en el sentimiento.
Llegué a pensar que hasta podía
ser sublime.

Cuando abrí los ojos,
la distancia era infinita.

Yo en mi barca de sueños.
Tú en tierra firme.
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