| Por
sentencia quedo presa.
En el pensar desbordado.
Pues la mente me ha plagiado.
El desorden de lo ordenado.

Porque al no querer, quiero.
Y al no deber, debo.
Y apreciando en el aprecio.
Más que vivir. Muero.

¿Dónde el orden y desorden?
¡ Y quién sabe lo ordenado!
Pues lo que creo sabido.
Hay quien lo quiere cambiado.

Yo a las bravas. Cuerdos todos.
Yo a la mansa. Ofuscado.
Acaso sea mi orden.
Un orden desordenado.

A la sentencia me expongo.
Y a la bravura no amanso.
Porque a los órdenes todos.
Siempre les lleva el repaso.
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