| Es
mi sentir tan sublime.
Y mi ansiar tan exacerbo.
Que el alma tengo anegada.
De acristalados reflejos.

En matizada aureola.
Y en armoniosos sonetos.
Irradian su luz informe.
Reflejando sentimientos.

Y en la loca sintonía.
Que mi alma me provoca.
Es reflejo acristalado.
En que ella se transforma.

Y en la bóveda cerrada.
Que me impone tu distancia.
Es la luz. Firme deseo.
Que ilumina mi esperanza.

Y en el ando y el repliego.
Y el querer y no tenernos.
Son cristales. Los reflejos.
Que me hieren mis adentros.
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