| Las
campanas tienen labios de repico
El silencio, de punto en pico
Y la luna de melorico.

Las campanas no tienen tímpanos
El silencio, sí escucha
Y la Luna tiene oídos sordos.

Las campanas tienen ojos vacíos
El silencio, cerrados
Y la Luna no tiene pupilas.

Las campanas tocan sin miramientos
El silencio no mira si estás
Y a la Luna tienes que mirarla.

Las campanas te atan a misa
El silencio a la oración
Y la Luna al sermón.

Las campanas rompen al viento
El silencio, al sonido
Y la Luna, al alma.

Por eso, cuando las campanas
repican en el silencio,
la Luna, ni se inmuta.
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