| Eres
flor
y lucero
y amapola en los trigales.
Porque quiero.

Eres Luna
y sendero
y barca en la mar bravía.
Porque quiero.

Eres mariposa
y jilguero
y luz del atardecer.
Porque quiero.

Eres horizonte
y eres cielo
y estrella en el firmamento.
Porque quiero.

Porque todas esas cosas,
tan sencillas, tan hermosas,
que yo suelo contemplar
y extasían mis sentidos,
no podían ser por menos
que tan sólo del querer.

Pues tal vez debes saber.
Que la barca.
La mariposa.
La Luna.
El jilguero,
y la luz del atardecer,
forman parte de la vida.

Y todas ellas,
incluidas las estrellas,
que comparo yo contigo,
no tendrás otro testigo,
que te pueda responder.

Pues si ilumino mis ojos
y te comparo a senderos,
a la Luna, al jilguero.

No hay otra explicación.
La que manda la razón.
O tal vez.
Porque te quiero.
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