| De
tu alma, sólo llevo,
un encuentro revocado.
Un amor - que había creído.
Y un pañuelo que he guardado.

Blanco guardo ese pañuelo.
Y lo pongo - en mi bolsillo.
Blanco y fino cuatro puntas.
Como filos de un cuchillo.

Me lo llevo para el llanto.
Para adioses, a un velero.
Para usarlo a mi medida.
Y entregártelo - si muero.
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