| En
las aspas de un molino.
Enredaste el alma mía.
Que tú. Viento huracanado.
Con mil vueltas deshacías.

Y en la tarde. Como al trigo.
Que al molino le robabas.
Eran giros. Sentimientos.
Que tu viento se llevaba.

Con la Luna. Ya creciente.
Y su luz afarolada.
El sentir de mis adentros.
En las aspas, tú colgabas.

Siete vueltas. Todo giros.
Un adiós en un suspiro.
Y mi alma, siempre envuelta.
En las aspas de un molino.
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