| Te
acordarás mañana
de que existo.
Te acordarás mañana,
Tal vez.
Abrirás tu alma enquistada
en el olvido, y como ave
solitaria y peregrina,
volarás entre nubes inquietas.
No sé.

Tal vez ignoro tu pensamiento.
Locuaz y huidizo.

Silenciosa tu mirada.
Perdida en el horizonte.
Perdida la mirada.
Distante.
No sé.

Como el rocío que amanece,
brillante en hoja solitaria.
Húmeda la mirada.
Como el sendero que se pierde.
En el más allá.
Se pierde.

Mas, no sé si el amanecer
te envuelve,
te alivia o te entristece.
¡Salve la osadía!

Redoblen campanas en el silencio.

¡Escucha la voz que te traiciona!
Porque ella es la culpable
de tu desatino.

Arranca de tu alma el sufrimiento,
que no se aleja y quieres que se pierda,
en el espesor del bosque de la vida.

Esgrime en tu mano, la lanza,
de la libertad y del sueño.
Y acuérdate que mañana
te perderás en el camino.
Te perderás, sin remedio.
Tal vez.
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