| Solitaria,
la gaviota,
planea sobre la playa
y con arrebatos de viento
en única dirección
empuja su pensamiento
pues pescar es su sustento,
y su única ilusión.

Así conforma su vida,
como aquel que la soslaya,
pues aunque no vive en la playa
actúa así de hecho,
sacando el mayor provecho,
de aquellos que le rodean.

¿Acaso no es acertado
que aquella es pescadora
y sin embargo sus alas despliega,
olvidando condición,
para adentrarse en el monte
y comer la pudrición?

En su vuelo majestuoso
desdibuja una parodia
y con su vista de lince
alimenta, sin pensarlo,
toda ansia que su afán
aglutina en sus anhelos,
clavando en la mar su pico,
o levantando su vuelo.

Así, como la vida misma,
busca el alma solitaria,
apoltronarse en la roca
o caminar por la playa.

Y a cada instante divaga,
en pensamientos sutiles,
que se embarcan en la gloria
para negar su existencia,
colmándose de impaciencia,
como la libre gaviota.
Que pesca con oleaje,
o se refugia en la roca,
con su mojado plumaje.
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