| Porque
eres como la espuma,
que se deshace entre las manos.
Te fuiste.

Porque eres como el viento,
que azota sin piedad y te derrumba.
Te fuiste.

Porque eres como el anochecer,
que lo envuelve todo en penumbra.
Te fuiste.

Porque eres como el mar.
bravo, inquieto, apacible,
engañoso y traicionero.
Te fuiste

Mas ahora nada queda.
Ni tú ni yo tan siquiera.

Sólo vacío y distancia.
Desierto todo de arena.

Quedarme en silencio roto,
y sólo pensando en ti.
En medio de la marea,
partió en suspiros el alma.

Mas, ya me llegó la calma.
Porque, entrada la madrugada.
Y antes que regresaras.
Yo también, partí.
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