| Presa
quedó mi alma
en campo abierto.

Libertaria. ¡Alto el fuego!

Mi batalla, el sentimiento.

En ella yo soy guerrero,
y en el campo de la vida,
el fusil cargo en el pecho.

El corazón siempre al frente.
Esparcido por doquier.

Las trompetas ya no suenan.
Ni se oye gran tropel.
Y aunque sigo en avanzada.
Ni la bandera se ve.

Cual soldado. Pecho entero.
Lágrima bala encendida.

Cuerpo a cuerpo.

Mas mi corazón, erguido.
Grito sonoro del alma.
La lucha la llevo adentro.
¡Desgarradora batalla!

Jamás rendición alguna.
Caminos que enhebre el tiempo.

Ni las trompetas se oyen.
Ni el alto al fuego, ya escucho.

Libertaria. Alma libre.

O he ganado la batalla.
¡O es que tal vez haya muerto!
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