| Ayer
viví mi presente.
Ayer, y no hoy, fui lo que soy.

Hoy ya no estoy pues no pienso como ayer.

Es como estar y no estar.
Como vivir y no vivir.
Como sentir y no sentir.

Ayer.
Palabra inmensa que me transporta al interior de
mi alma.

Ayer.
Mar de recuerdos imborrables que me hacen
estremecer.

Entre el hoy y el ayer la distancia se funde en
infinitas
vivencias.
Que me unen y me separan.
Que me hieren y me sanan.
Que me atan y me liberan.

El ayer me mece en recuerdos cálidos.
O me lleva al desenfreno y desazón.
Como un torrente de agua incontrolada.
Como un río que desemboca en el dolor.

Ser como hoy y pensar como ayer.
¡Qué difícil conjunción!

Mas ser como ayer y pensar como hoy.
Me tortura sin razón.
|