| Le
roba a la noche, las sombras,
tiñendo su faz falciforme.
Ahuyenta su tez de La Luna,
y en capas de luto se esconde.

Con cesta de mimbre, cargada,
la ves merodeando, funesta.
Con ojo avizor y expectante,
entrar en el campo, dispuesta.

Segando, parejo y sin pausa,
no aparta la flor, ni la viña.
Remata a destajo, siniestra,
con hoz de afogarada cuchilla.

Al trigo, presiona sus pies.
Al cardo le roba la flor.
Al mirlo le corta las alas.
Y de sangre se viste su hoz.

Se oculta de día, rabiosa.
Debajo de piedras y helechos.
Jornalera del huerto. Hacendada.
Y acreedora , a cobrar sus derechos.
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