| Adiós,
amor que pasaste
-como el trique de tijeras-
recortando, en su precinto,
a esa flor - que fue primera.

Un instante, de ese instinto,
que palpita en primavera.
Que en las rosas, va flotante
y que en mi – ¡marchito vuela!

¡Adiós amor y a tus besos!
- a ese paso, en que no afirmo-
pues lo tuve -vacilante
por caminos de un abismo.

Qué flores pueden crecer
- en qué lugar y terrazas-
Para ellas - no hay verdecer.
¡Después de un viento que pasa!
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