| Debo
encender pensamientos.
En el delirio forzado.
Pues si refresco ese intento.
Puedo perder lo soñado.

Dejo perenne una pena.
Porque penando, refuerzo.
Pues si la quito y no tengo.
Váleme poco ese esfuerzo.

Salva la pena, a la pena.
¡Y de ella no líbreme Dios!
Pues aunque sea condena.
Queda una. Y la otra no.

Y si afianzo en lo dicho.
Pongo mi alma anhelada.
Pues al amor, no va flema.
Sino pena exacerbada.
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