| Tan
pequeña es la lágrima,
y tan grande su dolor,
que cuando asoma a los ojos,
estremece el corazón.

Tierna y suave se desliza.
Tímida, diría yo.
A veces hasta se oculta,
reprimiendo la emoción.

Dime lágrima, sincera.
Difícil de falsear.
¿Aquellos que contigo llevas
- aquellos ojos divinos-
que reflejan transparencias
no serían viva esencia
si no anegas su pasión?

¡Acaso sean refugio
de tu desconsolado amor!

Dime lágrima, sincera.
¿Si la mejilla no fuera
la mano que te acaricia,
no serías pasajera.
del rencor y la codicia?

Oh, lágrima perlada.
Improvisa y mensajera.
En mi pecho yo te escondo,
agrandando mi pasión.

¡Mas, si a mis ojos afloras,
delatarás sin mesura,
mi tristeza y mi dolor!
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