| Ya
no ensillo mi caballo.
Ya no voy a romerías.
Antes era. Pura sangre.
Que en mis venas me corría.

Mi caballo. Compañero.
De mi trote y su trotar.
Ya no alcanzo ni su silla.
Ni ya salgo a cabalgar.

Lo cambiaron por la mula.
Vila yo. Al atardecer.
La dejaron amarrada.
¡Y la tuve que coger!

Ahora ando yo con ella.
Despacito en la cañada.
Ya no puedo abandonarla.
Y a mi vida. Quedó atada.
|