| Puedo
querer de mil formas.
Y de mil formas querer.
Porque queriendo. Formaron.
La textura de mi piel.

Fue la Luna, la hilandera.
Que en la noche me bordaba.
Y mi cuerpo. Entretejido.
Poco a poco se formaba.

En telares de cariño.
De ansiedades y requiebros.
Hilvanaban mi futuro.
Y yo en cambio. Retrayendo.

De mi madre, las pestañas.
De familia, el parentesco.
De todos. Yo era algo.
Y ya a nadie me parezco.

Ellos eran tan distintos.
Diferencias que mantengo.
Ahora soy. Como la hilacha.
Y de tejidos me desprendo.
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