| La
Luna destiñe la noche
con su luz anacarada.
Difuminando las sombras
en cada rincón de mi alma.

Solitaria.

Tan lejos y tan cerca.

Testigo mudo de un encuentro fugaz.

Tal vez del tuyo.
Tal vez del mío.
¿De quién será?

La Luna, viva.
La Luna, inquieta.
Viajera, incansable.
En su nocturno peregrinar.

Impregnada de pasiones.
Bañada de mil locuras.
Distante en la inmensidad.

Cuando la miro.
Me mira.
Cuando la ignoro.
Ahí está.

Siempre tan fiel a la cita.
Nunca se quiere escapar.
Tus ojos.
Los míos.
Cada uno en un lugar.

Es nuestro punto de encuentro.
Para los que sabemos amar.
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