| Anclada
quedó tu barca en el horizonte.
Anclada en el infinito,
donde la Luna se esconde.
Allá, a lo lejos.
En la distancia.

Meciéndose con la luz del alba.

Allá.
Donde se mezclan los recuerdos y las almas.
Allá quedó anclada tu barca.

Desde mi orilla contemplo
como se mece en las aguas.

Allá.
Donde el cielo está más cerca.
Donde las olas se embravan.
Donde las nubes la ocultan,
en las tristes madrugadas.

Anclada quedó tu barca en el horizonte.
Donde el Arco Iris se funde con el verso.
Donde la mirada se pierde.
Allá en el horizonte inmenso.

Allá.
Con impávidos ojos.
Con semblante sereno.
Así la contemplo.

Y al llegar la tarde,
cuando el Sol se oculta,
y la mar se calma,
observo, como se confunden, en la distancia,
el cielo, el mar y mi esperanza.

Anclada quedó tu barca en el horizonte.
Anclada.
Ya, para siempre.
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