El alma clavé en mi pecho.
Como custodia a mi ser.
Pues si fijo, es de provecho.
Y ella debe responder.

Si no responde, la ignoro.
Y en el resabio la tengo.
Divido mi estancia en dos.
Y hago lo que convengo.

A pedir soy pedigüeña.
Aunque a ella no supero.
Pues me indica, fijación.
E exigencia si yo muero.

Al tengo va condición.
Altamente dominante.
Y por ello ha de exponer.
Su mesura en el talante.

A esa lucha la conmino.
Para mi, preponderante.
Pues si la incluyo en mi ser.
Que ese estar sea constante.

Y si consta, me reclino.
Y asevero en la prudencia.
Pues en mi sería el ansío.
El saber de su existencia.
|