| Sólo
palabras en ti hallé
Y al sentir, frente a frente,
Un murmullo sin diálogo
De necios contenidos,
Me pregunté si estabas
En el vacío más absoluto.

Mi barca no era tu barca
Ni mi campo tu campiña.

Mas, la insistencia constante
Y tu inefable ignorancia,
Vino a confirmar la regla
De - el que calla- vence.
|