| ¡Ay!
vos, que vos los tenéis
Que son de dulce membrillo
Con tan bella pulpa, en su brillo
Que no los podéis esconder.

¡Ay! vos, qué ojos tan prestos
Tan serenos tan divinos
¿Quién los face? los turquinos
Los marinos de estos puertos.

¿Vos no sabéis que deliran
Aquellas garzas del Zaire
Que por seca la mar, del aire
En vuestros ojos se miran?

Mas, según a quien miráis
Vos pondréis más cristalinos
A esos ojos tan rufinos
¡O más rufianes, que digáis!

Y no digáis de los reflejos
¡Cuán más cejos más se
riman!
Mas deje vos que así laminan
En vuestros ojos, los espejos.
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